viernes, 1 de julio de 2016

¿QUÉ SON LAS EMOCIONES EN LA VIDA LABORAL?

Cada uno influye en el estado de ánimo de los demás. 

 Es perfectamente natural influir en el estado emocional de otro, para bien o para mal; esto se hace constantemente, contagiándose de las emociones como si fueran una especie de virus social.  Este intercambio emocional constituye una economía interpersonal invisible, parte de todas las interacciones humanas, pero habitualmente es tan sutil que no se lo percibe.  Las emociones indican en que concentrar la atención, cuando se está listo para actuar.  Son captores de atención, que operan como advertencias, invitaciones, alarmas, etc.  Se trata de mensajes potentes, que transmiten información crucial sin poner necesariamente esos datos en palabras.  Las emociones son un método de comunicación hipereficiente.
Para manejar las emociones ajenas se necesita una estrategia para aprovechar hábilmente el contagio emocional.  Cada uno es parte del equipo emocional de los otros, para bien o para mal; estamos siempre activándonos mutuamente distintos estados emocionales.  Este hecho ofrece un potente argumento contra la expresión desinhibida de sentimientos tóxicos en el ambiente de trabajo.  Por el lado bueno, los sentimientos positivos que inspiran una empresa se basan, en gran medida, en lo que haga sentir la gente que representa a esa organización.  Los trabajadores más efectivos lo saben por instinto; utilizan naturalmente su radar emocional para percibir cómo reaccionan los otros y afinan su propia respuesta para impulsar la interacción en la mejor dirección posible.  Los mismos mecanismos cerebrales que se esconden bajo la empatía, permitiéndonos la sintonización emocional, son también los que abren el camino al contagio de los estados anímicos.
En la actualidad, las organizaciones reorganizan, despojan, se funden, adquieren, arrasan con las jerarquías, se universalizan.  En la década de los noventa, la aceleración del cambio puso en ascenso la capacidad de liderarlo.  En estudios anteriores, efectuados en los años setenta y ochenta, ser catalizador de cambio no era algo muy apreciado.  Pero cada vez son más las compañías que buscan a gente capaza de liderar la mutación.
Se necesita ser alguien con bastante experiencia práctica, que conozca de cerca lo que suceda y pueda atravesar todas las funciones involucradas para ver la situación real; a menudo es un gerente de segundo nivel.  Además de la pericia técnica, hay toda una horda de aptitudes emocionales necesarias para ser catalizador de cambio.  Se necesita un supervisor, por ejemplo, que sea capaz de entrar en la oficina de un vicepresidente y decirle que debe hacer, sin dejarse intimidar por la diferencia de rangos.  Además de un alto grado de influencia, compromiso, motivación, iniciativa y optimismo, así como intuición para la política empresaria.
El modelo de liderazgo para la transformación va más allá de la gerencia conocida; esos líderes son capaces de incentivar por el mero poder de su propio entusiasmo.  No ordenan ni dirigen: INSPIRAN.  Al articular su visión, son estimulantes en lo intelectual y en lo emocional.  Muestran una fuerte convicción en lo que avizoran y entusiasman a otros para que lo busquen con ellos.  Además, se esfuerzan por nutrir las relaciones con quienes los siguen.  A diferencia de otros tipos de líder más racionales, que alientan a sus trabajadores con recompensas comunes, como los aumentos de sueldo  y los ascensos, el líder de la transformación va a otro nivel; moviliza a la gente hacia el cambio del sentido y el valor.  El trabajo se convierte en una especie de afirmación moral, una demostración de compromiso para una misión mayor, que forma en cada uno la sensación de compartir una identidad apreciada.  Para hacer esto, se requiere que el líder articule una visión convincente de las nuevas metas de la organización.  Aunque estas puedan ser algo utópicas, el hecho de comprometerse con ellas puede resultar, en sí, emocionalmente satisfactorio.  Despertar emociones de esta manera y dirigirlas hacia metas elevadas y nobles brinda al líder una fuerza poderosa para el cambio.  En verdad, algunos esfuerzos y mejor desempeño de los subordinados, con lo que su trabajo resulta más que efectivo.
Por Tere Casasola M.
fuente:  http://gmcrh.mx/recursoshumanos/que-son-las-emociones-en-la-vida-laboral/

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